jueves, 9 de mayo de 2013

UN TROZO DE PAPEL




Desde la pared de piedra, en apenas un instante, una mirada que no es verdad ni es fantasma rescata de mi conciencia ese afán que todos de alguna forma experimentamos de saber, de conocer, de curiosear entre los hilos de las conjeturas sin ninguna finalidad aparente. Tan sólo es la fugaz percepción, una corriente melancólica que me impulsa a imaginar qué frágil dureza se esconde en ese diminuto trozo de papel. Contemplo el muro con el gesto de una niña asombrada, casi impactada como si hubiera realizado un gran descubrimiento, cuando en realidad la sombra de la suposición es enorme, y sin embargo, algo me emociona, es una sensación de búsqueda y olvido, de voces y secretos escondidos tras esos ojos blancos y antiguos que observan la nada. Es la solitaria memoria de una existencia invisible, totalmente ignorada por mí y que me formula un mar de preguntas: ¿Quién? ¿por qué? ¿cuándo?
Me marcho con la imagen huérfana de presencia, sin nombre ni historia, imaginando que tal vez en algún lugar, haya alguien a quien le sobren los motivos para recordar.

Amparo.

POEMA (16)


Tras las cortinas impresas
sólo se ocultan osadías,
las dudas y melancolías,
que un gesto equivocó,
y transformó en palabras,
en tenues y blancas letras,
lo que el alma por sí sola interpreta,
aunque a veces se confunda,
y en su afán de proyectar deprisa,
las lágrimas y también la risa,
rechaza la silenciosa cordura,
y se entrega suelta y sin temores,
a las quimeras placenteras,
ignorando si hace daño,
si lastima la armonía,
vendiendo alientos en el espejo,
sueños de papel en un día,
mutando la verdad en mentira,
y la mentira en apariencia.

Amparo.

jueves, 25 de abril de 2013

ELEFANTIS



Un secreto esconde tu nombre,
misterio de corazones humanos,
fusión de conciencia
en un ser femenino,
viajando a años luz
de los ojos hermanos.

Sin temor a la acrobacia
que las manos manifiestan,
se elevaron atrevidas
tus palabras más directas,
orgullo de ser mujer
que en silencio abría las puertas.

Con tu forma de fantasma
que ningún diablo intuyera,
construyó tu dedo el carácter
en contagioso y obsceno verso,
relegado en asfixiante olvido
por mentes que no lo percibieran.

Más no es nuevo este acertijo,
refinada y sutil estratagema,
de matar los labios de una poetisa,
aplacando el elegante erotismo,
experiencia de hembra indefinida
que las hijas de un dios concibieran.

Amparo

SIN NOMBRE



No encuentro la respuesta,
una facultad para llamarlo,
quizá es vano el sentido,
acaso no exista el por qué.

No hay nombre que lo bautice,
ni voz que grite tan alta,
ni autoridad material
que alivie esta sed.

Una señal que lo proclame,
que lo distinga de mi pasado,
que aúlle y rompa el suspiro,
una palabra, una mirada tal vez.

Sólo percibo el encanto,
apretado, vivo, brillante,
sin papel y con orgullo,
de no tener título este querer.

Amparo

miércoles, 24 de abril de 2013

EL TIEMPO QUE NOS QUEDA


"SOMOS EL TIEMPO QUE NOS QUEDA"
Esta tarde, mientras iba caminando hacia el trabajo, he leído esta frase pintada en una pared, es el título de un poema de José M. Caballero, y me ha hecho pensar en algo que llevo intuyendo ya mucho tiempo, meses y años, y es que nada ni nadie es lo que dice o aparenta ser... Sé que desde hace un tiempo me he vuelto muy crítica con todo lo que me rodea, y es que estoy muy cansada de soportar tanta hipocresía y representaciones de vida, instituciones que nos adiestran y ensayan con nosotros sus argumentos increíbles, personas que dicen quererte y aún no has dado un cuarto de vuelta ya te están clavando la puñalada trapera, descubrir que un día cualquiera sales a la calle, y todo lo que creías sustentaba esta sociedad lo ves colgado con un alfiler y al borde de un precipicio.
Noooo, ya no quiero desvivirme por quien no lo merece... En estas semanas atrás en que he tenido que enfrentar la vida en uno de sus aspectos menos agradables, me he dado cuenta con más claridad que nunca de cuánta es la falsedad que nos rodea, de lo rápido que desaparecen las manos y las voces, camufladas en egos desmesurados capaces de desearte el peor de los destinos... Y todo eso ¿para qué?, prometo que ya no me importa.
Respondiendo a un verso del poema de Caballero, procuraré vivir "sin simulacros", y junto a aquéllos que quiero y me quieren, "el tiempo que nos queda".

Amparo.

sábado, 6 de abril de 2013

FILOSOFÍA GRÁFICA


(Pintura: Amore e Psiche)



Ciertas imágenes resultan consoladoras, o al menos son capaces de producir un efecto sedante en la retina y por lo tanto en el espíritu de quien las contempla. A veces, la deliberada simplicidad de una forma, la revelación estética de una figura, tejen la urdimbre de una cohesión interna magnífica, estableciendo una relación directa entre el pensamiento y ese plano lúcido, desde el que somos capaces de percibir sensaciones que en cualquier otro contexto viajarían disociadas y perdidas por el universo artístico.

Son verdades abstractas, como nuestro propio Yo interno, pero absolutamente nuestras, cuando en la conciencia se dispara la señal de salida hacia una carrera de obstáculos, donde deberemos ser capaces de discernir lo lógico de lo irreal, y precisamente en esa secuencia imaginaria o ficticia, recrearnos en lo que nuestros sentidos pueden descubrir más allá de la morfología de una línea o un contorno.

Los colores, las extensiones, los diseños, adoptan una estructura peculiar, casi matemática en el interior de la mente, adquiriendo una apariencia significativa, enlazando el Yo con la imagen, y la imagen con el Yo, indagando indiscretamente en el por qué de las emociones. Son los condimentos subjetivos con los que la conciencia sazona la constitución material de todo lo que nos rodea, en un ansiado desplazamiento hacia ese lugar en el que todo de pronto toma un cariz sutil y penetrante, es como un paso “al otro lado de la luz”. Seremos capaces de consumir todo lo que no es rigurosamente lógico, nos dejaremos resbalar sobre texturas sencillas, huérfanos de ideas, libres totalmente los sentidos, alejados de cualquier ley mecánica, involucrándonos en lo que los ojos ven y miran, con una naturalidad tan simple que podría parecer imprudente, pero a la que es imposible eludir.

En un mundo tan desencantado como el nuestro, tan alejado de la lírica que se puede ocultar detrás de la materia, casi es una obligación enfrentarse a la búsqueda de la entidad artística que se esconde tras la lógica, es el lujo cultural que nos podemos permitir, algo que todavía está al alcance de cualquiera, y que nos sitúa en un punto predominante frente al método. Es la sustancia que recibimos, que construimos e interpretamos, ese objeto estético que es capaz de exiliarse fuera de sus propios límites para sorprendernos y transferirnos cualquier realidad diferente que seamos capaces de crear. En ese momento es cuando estaremos preparados para desvestirnos de todo lo prosaico, dejándonos arrastrar por el lazo que surge de la sensibilidad y que une de forma natural nuestro ser con el arte.

Amparo.

domingo, 31 de marzo de 2013

ABRACADABRA




ABRACADABRA

Si hay una palabra que me gusta de manera especial esa es “Abracadabra”, tal vez porque me retorna de alguna forma a la infancia, cuando todo asemeja real y asombroso, y aunque la palabra en sí no va unida a un concepto en concreto, parece que al pronunciarla se destapa una bomba de emociones. De pequeños la pronunciábamos esperando que de pronto se produjera algún acontecimiento extraordinario, un encantamiento que nos convirtiera en magos por un momento, y apretábamos los ojos con fuerza suponiendo que al abrirlos veríamos cualquier prodigio delante nuestro. Qué fácil sería todo si con sólo chasquear los dedos y decir la palabra mágica se pudiera conseguir lo que uno desea… ¿O tal vez sí se puede?... Evidentemente tenemos que desprendernos de cualquier tipo de pensamiento material, y alejarnos de los conceptos clásicos atribuidos a esta palabra, tomarnos el hechizo como un juego y prestar atención únicamente a su significado:  “Yo creo como hablo”, donde creer no está relacionado con un acto de fe, sino en el sentido de crear, de componer, inventar… imaginar.
No hacen falta más conjeturas. Si las palabras tienen un poder magnífico en cualquier ámbito de la vida de una persona, realmente que no se me ocurre ninguna mejor que “Abracadabra”, pues con ella tenemos el universo en las manos.

Amparo.